BUENAVENTURANZAS

ENTRE LO BUENO Y EL BIEN
por OSVALDO PEUSNER
28/4/2015

– ¿Qué es el Bien?
A pesar de que había surgido en una reunión social sin matices filosóficos, religiosos, psicológicos, legales o políticos que la justificaran, la pregunta le sirvió a mi mente para deslizarse hacia el momento en el que Sócrates, un personaje inventado por Platón, según George Bernard Shaw, o un maestro recordado por su nostálgico discípulo, en el decir de Borges, dialogaba sobre el Bien mientras nos enseñaba que la Filosofía no tenía lugares protagónicos o, más específicamente, que no los tenia para la primera persona del singular. Así es como Sócrates buscaba el saber en sus interlocutores y Platón en su propio personaje llamado Sócrates. En cuanto al Bien, recordamos que el Bien platónico es una idea, la idea suprema, sublime, la idea de las ideas, la idea que precede a todas las demás ideas; eso sí, las ideas ni son cognoscibles ni opinables. ¿Entonces de qué estamos hablando? Afortunadamente, Platón era un buen filósofo, un buen escritor y una buena persona que siempre tenía algo para regalarnos. En el caso del Bien se llamó “la metáfora del sol”, una analogía en la que hizo un paralelo entre el Sol, que ilumina y hace posible la visión y la vida en el mundo sensible, y el Bien, que le da luz al alma para hacer posible el conocimiento inteligible (1). Nada demasiado claro, como puede entenderse, pero sí suficientemente atractivo para los primeros cristianos que identificaron el Bien con Dios. Y Dios mismo se encargó de aclarar el concepto en el primer día del Génesis cuando dijo: “Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena…” (2). Por supuesto, todo esto había ocurrido mucho antes de que nacieran Platón, Sócrates, Homero, Hesíodo o hasta el mismo Zeus (3), si queremos arriesgar un poco. Si Dios vio que la luz era buena, esto se debió a que el Bien ya existía en un Universo donde, además, sólo podían registrarse las presencias de los cielos y la tierra, las tinieblas, el abismo y las aguas. Valga aclarar que, por más espíritu que tuviera (y lo tenía), Dios también podía cometer errores graves, uno de ellos insalvable, como el de terminar en el segundo capítulo del Génesis la Creación realizada en el primer capítulo, una manera de trasladar el desorden presente entonces en la Tierra desde el primer día bíblico al libro más divulgado de la Historia. Entonces, ¿cuán bien puedo definir el Bien con mis elementos actuales? No demasiado bien, les adelanto, porque la misma definición de un término frecuentemente debilita su existencia. Borges lo dice en “La parábola del palacio” (4) al impedir la coexistencia de la obra perfecta y su perfecta descripción. La exacta descripción del palacio por parte del poeta hace desaparecer el palacio. Pero también lo dice el poeta Archibald MacLeish en “JB”, una obra dramática en verso basada en la vida de Job y que repite la misma idea en el siguiente estribillo:
“If God is God He is not good (Si Dios es Dios, El no es bueno)/
If God is good He is not God; (Si Dios es bueno, El no es Dios)/
Take the even, take the odd, (Toma los pares, toma los impares)/
I would not sleep here if I could”. (Yo no dormiría aquí si pudiera). (5)
Expresada con rima y métrica convencionales, el poema dice que si nombro al Bien, el Bien deja de serlo.

El Bien parece tener un marco más claro, aunque sea para no definirlo. Pero la poesía sola no basta, como lo demuestra el Satanás de John Milton cuando elige su paradigma para enfrentarlo a Dios : “Evil be thou my Good;…” (Mal: sé tú mi Bien) (6) ¿El Bien y el Mal sólo dependerían de nuestra ubicación respecto de los mismos? ¿Habría diferentes posiciones según la óptica del observador? Yo no lo creo porque no creo que el desplazamiento hacia el Mal sólo sea un ejercicio consciente. A manera de ejemplo, tomo en mis manos el Diccionario Ideológico de la Lengua Española (7), dirigido por el miembro de la Real Academia Julio Casares, una obra en la que cada término o concepto deriva en un vasto ramaje de ideas relacionadas, de las cuales, a su vez, surgen ideas secundarias, ramajes o derivaciones que tendrán crecimientos terciarios que tampoco serán finales. Practicando este ejercicio de sinonimias, semejanzas y derivaciones, descubrí que la palabra Bien podía inexplicablemente convertirse en la palabra Mal, lo que me llevó a discutir el tema con mi amigo Félix (Grillo) della Paolera, uno de los grandes docentes de la escritura de ficción argentina quien, además, combatía su propio insomnio “jugando” con “el Casares”. Aún recuerdo su comentario sobre el tema: “Quizás es lo que nos pasa a nivel personal y lo que hace un conflicto irremediable de un intercambio inocuo”. Tal vez sería mejor volver a la claridad de San Agustín para dejar a las palabras en calma: “Si me preguntan qué es el tiempo, lo sé; si me piden que lo explique, no lo sé” (8). Entonces, ¿qué hacemos con el Bien? Podemos eludir el falso paralelismo poético que denunció “JB” para tomarnos una pausa casi tautológica y decir: el Bien es el Bien. No es mucho, ¿verdad? Si yo dijera “Osvaldo es Osvaldo” o mi profesor de yoga el clásico “Yo soy Yo”, no habríamos salido de la obviedad. Tanto él como yo estaríamos presumiendo de saberes que nos están vedados: el filosófico occidental en mi caso y el religioso oriental, en el caso del profesor. Dejémosle entonces las tautologías y prosigamos buscando una bendición para nuestro ejercicio. “Haz el Bien sin mirar a quien”, recita un famoso proverbio cuyo recitado me hace pensar a mí en “Haz el Mal sin mirar a cual” y, luego, en ¿qué es el Bien para esta persona? Al rato descubro que la gente que me rodea difícilmente piensa en el Bien y que, quienes efectivamente lo hacen, mayoritariamente creen, por una definición muy personal del término, que lo que ellos hacen es el Bien mismo, y que, por una definición muy soberbia de sus propias virtudes, pueden también definir la bondad y la maldad de los demás. Algunos de los psicoanalistas de Buenos Aires sostienen que ellos no atienden a los canallas que se acercan a sus consultorios porque no quieren hacer que los canallas se sientan bien para seguir haciendo maldades. Claro está que la filosofía tiene varias aristas ríspidas como ser que estos analistas sabrían: a) definir el Bien y el Mal, especialmente el Mal, b) identificar al practicante del Mal a quien definen como “canalla”, c) que sus terapias no pueden mejorar a los irreversibles “canallas”, d) que el resto de sus pacientes son cultores del Bien, e) que estos mismos analistas son representantes del Bien.
Recuerdo haberle comentado esta opinión sobre el tema a Fernando Ulloa quien, luego de emitir una prolongada carcajada, me dijo: no se preocupe, Osvaldo, voy a seguir atendiéndolo a usted. Yo no creo en esa gansada. Si la terapia no puede desarmar la maldad, ¿para qué sirve?
– ¿Qué hacemos entonces con la definición del Bien? ¿Se la preguntamos a Dostoyevsky? – insistí sin piedad, para que mi analista no se escapara con una respuesta de amplio espectro.
– Sí, Dostoyevsky, justamente de él quería hablarle – esta vez fue su veterano rostro el que se nubló antes de proseguir -. No encuentro el homenaje de Dostoyevsky a Pushkin para mi nuevo libro (9). ¿Usted lo recuerda?
Asentí porque, poco tiempo atrás, lo había usado para dar la oración fúnebre en honor de Eduardo, un profesor del ITBA (10) fallecido prematuramente. Dostoyevsky, Bossuet y Pericles habían sido mis tres apoyos. Pero… ¿el Bien?
Por suerte, don Fernando era maestro tanto del silencio como de la palabra y con esta última me dio letra para la contemplación:
– En Dostoyevsky siempre hay que empezar por Los hermanos Karamazov para tener asegurada la estructura del Bien y llegar después a Los poseídos para tener la estructura del Mal que, por otra parte, no tiene estructura alguna. Entonces nos metemos en los comienzos del Génesis donde “las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” y el espíritu de Dios se movía, como si el Bien y el Mal se necesitaran mutuamente o fueran los opuestos complementarios de Nietszche.
Así, pensativo, escuché que me repetían la pregunta original desde el mismo origen de la partida:
– ¿Qué es el Bien?
Sin tener respuesta alguna, dejé que mis palabras surgieran a partir de la Nada.
– El Bien es el Ser y todo lo que no es el Bien, no es.
El preguntón me escuchó, atesoró mi decir y se fue relamiéndolo, mientras yo permanecía allí meditando sobre mis palabras, unas palabras que, francamente, todavía no logro comprender.

 

 

Platón escribió sobre el Bien en el capitulo VII de su libro La república. Igualmente, puede leerse el libro completo pues ha sido uno de los pilares de nuestra civilización occidental antes de la incorporación del “barra brava” a la ciudadanía. La famosa alegoría de la caverna ha servido para entretener a millones de estudiantes a lo largo de los tiempos, pero no hay que exagerar sobre su coherencia o su valor filosófico, en particular, a partir desde la construcción del Metrobús en la ciudad de Buenos Aires.
Génesis 1:3 Biblia, Reina-Valera 1960.
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.1:13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.1:19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.1:20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.1:22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.1:23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.1:25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 3:1 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.2:2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.2:3 Y /( Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación…
3) Homero era un poeta ciego como Borges y como Milton, pero como fue anterior ellos, nuestro personaje favorito se llamó Homero Simpson y no Jorge Luis Simpson o John Simpson; fue el autor de La Ilíada, La Odisea y de numerosos fracasos a lo largo de la historia escolar. Describió cuidadosamente el ardid del caballo abandonado en las playas de Troya con su cargamento de soldados griegos. Lo que nunca explicó es por qué a los troyanos se les ocurrió llevarlo al interior de su ciudadela en lugar de hacer un fogón con él en la playa. Hesíodo fue otro grande de la poesía griega del siglo VIII A.C. Como vio que los griegos hablaban de los dioses como mucha gente de los equipos de fútbol, Hesíodo se convirtió en el DT de Grecia al ordenar el plantel de dioses griegos del Olimpo, off-olímpicos y off-off olímpicos en un organigrama llamado la Teogonía, así como para entregarnos recomendaciones sabias en Los trabajos y los días. Sócrates (470 a.C.- 399 a.C.) fue el inventor de la mayéutica, una técnica para aprender con culpa porque el docente iba diciéndote “vos lo sabés” hasta que lo descubrías en tu interior. Afortunadamente, en la actualidad, quien tiene que saberlo o descubrirlo es tu smart phone; si así no lo hiciera, hay que concurrir, de inmediato, al Mac Store de Central Park que está abierto las 24 horas. Platón (Atenas 427 a. C.-Atenas 347 a.C.) no inventó ni el “amor platónico” ni el albergue transitorio. Hizo banco durante años esperando que Sócrates le dejara entrar a la cancha, pero el viejo no cedía su lugar y, menos aún, entregaba el brazalete de capitán de la Filosofía Griega para chicos adinerados que volvían de Disney. Antes de escribir sus Diálogos, con Sócrates en el protagónico, pensó en el “Peronismo sin Perón”, la lacañería sin Lacan” (se dice Lacán, pero los franceses todavía no conocen el acento ortográfico) o la Física más allá de Newton. Afortunadamente, el voto democrático ateniense lo resolvió todo con cicuta y Platón llegó a ser Platón y no el Príncipe Carlos de Inglaterra. Cuando Sócrates murió envenenado, Platón emitió sus más famosas y bochornosas palabras sobre su maestro: “era para matarlo”. Zeus fue el padre de los dioses griegos y de los hombres aunque no fue el dios más antiguo. Con el tiempo, nosotros fuimos deformándolo hasta llamarlo Deus y convertirlo en un personaje sin cuerpo y sin alegrías.
4) Borges, J.L., “La parábola del palacio”, El hacedor (1960): “Lo cierto, lo increíble, es que en el poema estaba entero y minucioso el palacio enorme, con cada ilustre porcelana y cada dibujo en cada porcelana y las penumbras y las luces de los crepúsculos y cada instante desdichado o feliz de las gloriosas dinastías de mortales, de dioses y de dragones que habitaron en el desde el interminable pasado. Todos callaron, pero el Emperador exclamó: ¡Me has arrebatado el palacio! y la espada de hierro del verdugo segó la vida del poeta”. En este punto quiero hacer una reflexión sobre objetos y personas que pueden haberse perdido en nuestras vidas. Quizás muchas de ellas fueron nombradas por algún poeta y se esfumaron como corresponde.
5) J.B.: A Play in Verse by Archibald MacLeish [The Pulitzer Prize play, 1959] (New York: Samuel French, Inc., 1958), p. 18.
6) Milton, John, “El paraíso perdido”, libro 4, verso 110.
7) Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares Sánchez , Gredos, 2013, ISBN 9788424936846
8) “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”.San Agustín de Hipona. Cfr. Confesiones. Xl, 14. Luego de leer estas líneas, vendí mi único reloj.
9) El Dr. Ulloa se refería al discurso de Dostoyevky en honor de Pushkin del 7 de junio de 1880. Por supuesto, yo también lo había extraviado.
10) ITBA: Instituto Tecnológico de Buenos Aires, institución que tuvo la mala fortuna de incluirme en su elenco como profesor titular de Dirección de Proyectos y Director de Ingreso.

 

 

 

 

 

PERFIL/PROFILE
¿Quién es Osvaldo? Who is Osvaldo?
o (Si llegara a leerme demasiado tarde)
or (if you happen to read me a bit late)
¿Quién fue Osvaldo? Who was Osvaldo? (but don't get sad yet)
Osvaldo recibió tres títulos del M.I.T.: uno laboral, en ingeniería química; otro secante, en Filosofía, y otro humectante, de guardavidas de la Cruz Roja Internacional. Valga aclarar que nunca salvó a nadie.
Osvaldo obtained three degrees at M.I.T.: a major one in Chemical Engineering, a minor one in Philosophy, and a medium one in Lifesaving. Of course, he never saved anybody’s life.
Osvaldo practicó el humor antes del despido en sus variadas actividades:
Osvaldo practiced humour before he was fired from the numerous jobs and activities that he engaged in and we list below:
- como profesor de Humor en la Literatura en el MUSEO MALBA,
- Professor of Literary Humour at the MUSEO MALBA (Argentina’s MOMA),
- como Director de ingreso del I.T.B.A. entre los años 2000 y 2003 y profesor de Dirección de Proyectos durante 8 años en la misma institución,
- Dean of Admissions from 2000 to 2003 at the Buenos Aires Institute of Technology and full professor in Project Management during 8 years at the same institution,
- como Gerente de proyectos de la Organización TECHINT durante 10 años,
- Project Manager during 10 years at Techint, the largest engineering, procurement, and construction company in Argentina,
- como director de producción de la MINA ÁNGELA, yacimiento de oro, plata, cobre, plomo y zinc en la Patagonia, donde ni siquiera supo hacerse rico,
- Production Manager at MINA ÁNGELA, a gold, silver, copper, lead, and zinc mine where he didn’t become rich at all,
- como ingeniero en procesos de nylon de DUCILO (Du Pont Arg),
- Process engineer at DUCILO’s (DU PONT fibers) nylon factory in Berazategui, State of Buenos Aires, where he studied women’s stockings and underwear rather than women themselves,
- como profesor de Teoría del conocimiento y Metodología de la investigación en la U.T.N. Gral Pacheco, que durante su gestión se llamaron Teoría de la Ignorancia,
- Professor in Theory of Knowledge (Episthemology) at the UTN (National Technical University) graduate school, a course familiarly identified as Theory of Ignorance during his times,
- como escritor de fracasados libros y aburridos artículos, que actualmente están ubicados en las mesas de liquidación del Parque Rivadavia,
- writer of various unreadable books and many most boring articles,
- como columnista radial en FM CULTURA y RADIO DE LA CIUDAD, donde gracias si, por distracción, lo escuchaba algún colega de la mesa,
- radio commentator for FM CULTURA and AM RADIO DE LA CIUDAD,
- como coordinador de talleres literarios de niños, adolescentes y grandes,
- coordinator of literary worshops for children, teenagers and adults,
- como jugador de vóleibol de primera división de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde aprendió a vivir a los pelotazos.
- first division volleyball player for Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, one of the four top teams in the local league.

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