UN PARAÍSO DE SOLEDAD

¿JUAN SIN MIEDO?

por Osvaldo Peusner

18 octubre 2014

 

Como muchos cuentos de hadas de los Hermanos Grimm, “Juan sin miedo” se cuenta de diversas maneras. A diferencia de sus parientes folclóricos Caperucita Roja, la Cenicienta, Las hermanas danzantes, Rapunzel, el sastrecillo valiente y Blancanieves, el cuento de Juan no ha tenido buena repercusión cinematográfica, tal vez, porque se basa en una paradoja doble de muy difícil deglución. La primera de ellas ni siquiera es humana: Juan no tiene, no sabe tener y no puede tener miedo; la segunda de ellas es simultáneamente humana y estúpida: como Juan no sabe qué es el miedo, quiere y busca la forma de tenerlo. Pero bien sabemos que los miedos siempre fueron tan naturales que, para poder sobrellevarlos, el ser humano de todas las latitudes elaboró cuentos y relatos llamados mitos que fue repitiendo a través de los siglos hasta que las religiones los incorporaron o los desplazaron, quizás, para brindar alivios superiores, más decorativos o más dogmáticos. Cierto es que también hubo mitos para ayudar a comprender situaciones gratas, como la que vincula a Apolo, el laurel y el mirto con el nombre de cada una de las Mirtas que nos aparece en el horizonte, pero no fueron los mitos de mayor trascendencia. No deja de resultar sorprendente, sin embargo que, con frecuencia, los seres humanos parezcan aproximarse al miedo intencionalmente, muchas veces desempeñando tareas de riesgo con la excusa de obtener una mejor retribución, o practicando deportes como el automovilismo o el andinismo por el simple gusto de cortejar a la muerte.

 

Volvamos a una de las versiones más frecuentes de la historia de Juan, el muchacho que no conocía el miedo. Sabemos que el joven sale de su hogar familiar llevando consigo algún dinero y suficientes conocimientos de lectura y aritmética como para iniciarse en la vida de aquella época o para ingresar a la universidad de la nuestra. Además, como dirían nuestros analistas, lleva también un deseo: el de aprender a tener miedo. Con la mente puesta en este objetivo, Juan busca alojamiento en una posada que, si bien no está ubicada en la Argentina, cuenta con parroquianos bromistas como los argentinos que le dejan en la habitación una bolsa con un gato encerrado, para asustarlo durante la noche, y le sirven una bebida con una lagartija en la botella, para asustarlo durante una de las comidas. Al ver que el joven no se amilana frente a las chanzas, el posadero le propone que rompa el maleficio del castillo real viviendo en él durante tres días y tres noches consecutivas para obtener así la mano de la bella princesa por recompensa. Juan acepta y permanece en el castillo a pesar de que lo dejan a oscuras en un ámbito tenebroso, de fantasmas que le aparecen en la noche y de una enorme boca que intenta devorarlo. Al cumplirse el plazo de la prueba, el castillo queda libre de embrujos y el rey, su familia y su séquito vuelven a ocuparlo con un ruidoso festejo de la población. En medio del barullo la multitud se interpone entre la princesa y Juan, que ya es su futuro consorte, y se pierden de vista fugazmente. Justamente por ese momentáneo desencuentro, cuando descubre que puede perder a su amada, Juan sin miedo encuentra el miedo. Pero ya no se atreve a cambiar su nombre por el de Juan con miedo porque, al fin de cuentas, ¿quién de nosotros vive en el mundo sin sufrir algún ocasional escalofrío?

 

Efectivamente, el nudo de este cuento no se encuentra ni en la falta de miedo original de Juan ni en el miedo que adquiere más tarde sino en un miedo más profundo y divulgado, el miedo al miedo, un doble miedo que nos lleva a restringir nuestra sensibilidad bajo una coraza que limita nuestros picos de placer y de dolor, como lo hacen algunos psicofármacos para mayor o menor fortuna del paciente, del laboratorio, de la farmacia o del psiquiatra. Un miedo que nos vuelve distantes por temor a la proximidad, por miedo a que nos conozcan o reconozcan, a que descubran nuestra sustancia, o mejor aún, nuestra substancia, nuestra “sub” “estancia”, lo que llevamos adentro, lo que verdaderamente somos; un miedo que nos aleja más aún de aquellos que podrían preguntarnos y, luego, anticipársenos en la perplejidad del dudar y del saber científico; un miedo que nos asemeja a ese vecino “alto, altivo, altanero”, desagradable y esnob, que disimula su carencia de gamaglobulina tratando de deslumbrarnos con sus espejitos y espejismos o con su elevada y erudita ignorancia de estantería; un miedo que nos hace pensar que el paraíso consiste sólo en descansar bajo el sol en una reposera de “finde” mientras que el infierno sólo proviene de la expendedora de café a la que le falta el chocolate o la vainilla del capuccino. Afortunadamente, en algún rincón de nuestras mentes recordamos al Génesis diciéndonos “no es bueno que el hombre esté solo”, y que no lo dice porque podríamos salir de ronda esta noche sino por la posibilidad de incurrir en uno de los problemas más graves desde los comienzos bíblicos: la soledad. Una cuestión que, también por miedo,  algunas veces elaboramos reuniendo soledades que no suman a la trascendencia colectiva y otras veces formando  colectividades que anulan la plenitud individual. “Los dos que se necesitan para hacer uno” originalmente deben constituir un par pleno formado por otros dos pares que los formaron previamente. De no ser así, al igual que en las reencarnaciones védicas, seguiremos condenados a visitar repetidamente a un Juan sin miedo, sin relaciones y sin existencia.

PERFIL/PROFILE
¿Quién es Osvaldo? Who is Osvaldo?
o (Si llegara a leerme demasiado tarde)
or (if you happen to read me a bit late)
¿Quién fue Osvaldo? Who was Osvaldo? (but don't get sad yet)
Osvaldo recibió tres títulos del M.I.T.: uno laboral, en ingeniería química; otro secante, en Filosofía, y otro humectante, de guardavidas de la Cruz Roja Internacional. Valga aclarar que nunca salvó a nadie.
Osvaldo obtained three degrees at M.I.T.: a major one in Chemical Engineering, a minor one in Philosophy, and a medium one in Lifesaving. Of course, he never saved anybody’s life.
Osvaldo practicó el humor antes del despido en sus variadas actividades:
Osvaldo practiced humour before he was fired from the numerous jobs and activities that he engaged in and we list below:
- como profesor de Humor en la Literatura en el MUSEO MALBA,
- Professor of Literary Humour at the MUSEO MALBA (Argentina’s MOMA),
- como Director de ingreso del I.T.B.A. entre los años 2000 y 2003 y profesor de Dirección de Proyectos durante 8 años en la misma institución,
- Dean of Admissions from 2000 to 2003 at the Buenos Aires Institute of Technology and full professor in Project Management during 8 years at the same institution,
- como Gerente de proyectos de la Organización TECHINT durante 10 años,
- Project Manager during 10 years at Techint, the largest engineering, procurement, and construction company in Argentina,
- como director de producción de la MINA ÁNGELA, yacimiento de oro, plata, cobre, plomo y zinc en la Patagonia, donde ni siquiera supo hacerse rico,
- Production Manager at MINA ÁNGELA, a gold, silver, copper, lead, and zinc mine where he didn’t become rich at all,
- como ingeniero en procesos de nylon de DUCILO (Du Pont Arg),
- Process engineer at DUCILO’s (DU PONT fibers) nylon factory in Berazategui, State of Buenos Aires, where he studied women’s stockings and underwear rather than women themselves,
- como profesor de Teoría del conocimiento y Metodología de la investigación en la U.T.N. Gral Pacheco, que durante su gestión se llamaron Teoría de la Ignorancia,
- Professor in Theory of Knowledge (Episthemology) at the UTN (National Technical University) graduate school, a course familiarly identified as Theory of Ignorance during his times,
- como escritor de fracasados libros y aburridos artículos, que actualmente están ubicados en las mesas de liquidación del Parque Rivadavia,
- writer of various unreadable books and many most boring articles,
- como columnista radial en FM CULTURA y RADIO DE LA CIUDAD, donde gracias si, por distracción, lo escuchaba algún colega de la mesa,
- radio commentator for FM CULTURA and AM RADIO DE LA CIUDAD,
- como coordinador de talleres literarios de niños, adolescentes y grandes,
- coordinator of literary worshops for children, teenagers and adults,
- como jugador de vóleibol de primera división de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde aprendió a vivir a los pelotazos.
- first division volleyball player for Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, one of the four top teams in the local league.

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