UN PERDÓN MARÍTIMO

EL DÍA DEL PERDÓN EN LA VIDA DE UN ESTUDIANTE BALLENERO DEL MIT

 

por Osvaldo Peusner

 

3 de octubre 2014

 

Todavía recuerdo cuánto me sorprendí al descubrir que el Tecnológico de Massachusetts me obligaría a estudiar religiones para alcanzar el título de ingeniero químico. Claro está que había varias materias en el plan que también me resultaban misteriosas, pero nada me parecía tan ajeno a las ciencias exactas como la religión. Por otra parte, a los dieciocho años de edad, yo no podía siquiera vincular ambas disciplinas, especialmente teniendo en cuenta mis conocimientos nulos de las religiones occidentales, orientales, septentrionales, meridionales o de cualquier otra índole o dolor, dirección o sentido, común o especial. Comprendí que estudiar los libros sagrados en los cortos periodos cuatrimestrales venideros me costaría un gran esfuerzo adicional en este medio académicamente competitivo. Decidí entonces usar el mismo procedimiento que ya había empleado para aprobar los exámenes de Historia de la escuela secundaria argentina: visitar las estatuas de los próceres en la Recoleta o en las plazas públicas para imaginármelos ejecutando las hazañas que contaban y seguían contando nuestros libros. En esta ocasión, me daría fuerzas leyendo los textos sagrados en el interior de los propios recintos de culto religioso, un ejercicio que sería bastante difícil de realizar en Buenos Aires, dada la enorme dispersión de la ciudad y de los porteños. En cambio en Boston, donde no existían ni los metrobuses ni las bicisendas, el M.I.T. había construido una capilla según el diseño del arquitecto finlandés Eero Saarinen, donde un invisible y silencioso montacargas hidráulico ascendía y descendía el altar único para trasladar los objetos sacros de las ocho religiones más divulgadas de la época, sin distraer la atención de los creyentes. Con este ámbito celestial a disposición, sólo me faltaba el material de lectura específica para los próximos cuatro años: la Biblia para los cultos judío, católico y protestantes, el Corán para el musulmán, el Bhagavad Gita y las Upanishad para el hindú, los Sutras para el budista, las Analectas para el confucionista y el Tao Te Ching para el taoísta. Solamente agregué Las religiones del hombre a mis compras porque su autor era el doctor Huston Smith, profesor titular de la materia y conductor del programa de divulgación de las religiones en PBS, la cadena de televisión pública norteamericana. Guardé los libros y una Coca en la mochila y entré en la capilla justamente cuando concluía su servicio el pastor presbiteriano emitiendo unas palabras que, en la actualidad, podrían haber servido de “pase” entre diferentes programas radiales.

 

-Me adelanto en darles la bienvenida y en desearles, al rabino Pollack y a toda su comunidad, muchas felicidades y una buena lectura del libro de Jonás en este Día del Perdón (1).

 

Lo escuché con preocupación pues, hasta el momento, sólo había conocido el nombre de Jonás en relación con la ballenas y en una canción tradicional cristiana que repetía el verso “It was good for old Jonah” (2) entre las bondades de la religión. Si a esto le agregamos que estábamos en el pequeño estado de Massachusetts y que, no muy lejos de allí se encuentra Nantucket, el histórico centro ballenero norteamericano, y que la canción “Give me an old time religion” (3) aparecía en la película “Heredarás el viento” como símbolo musical de la intolerancia blanca, podrán comprender mi apuro por hojear en mi Biblia el pequeño libro de Jonás mientras ingresaban el rabino y su comunidad para celebrar el Día del Perdón. Algunos lectores se preguntarán qué hacía yo, con mi atuendo estudiantil, mis libros y mi gaseosa, ocupando un lugar en una capilla, ahora convertida en sinagoga, donde estaban por celebrar la fiesta mayor del judaísmo. Afortunadamente no había que preocuparse por mi ropa, en deplorable “wash and wear”, pues no estábamos ni en la Quinta Avenida ni en la Plaza Lavalle, y aquí las galas se reservaban para las graduaciones, la ópera y el Charles Playhouse.

 

Llegué a escuchar al rabino anunciando que Jonás había desobedecido la orden divina de viajar a Nínive para enderezar a los pecadores, pero mi mente, muy poco entrenada en avatares virtuosos, pronto reemplazó la visible imagen rabínica por la del padre Mapple en la película Moby Dick, donde el texto bíblico de Jonás, editado por la mano maestra de Herman Melville, convertida en guión por el obsesivo Ray Bradbury, dirigida por John Huston y recitado por el gran Orson Welles, me llevaron al interior del gran pez, el leviatán o la ballena hasta que me sentí compartiendo el auténtico arrepentimiento de la celebración. Entretanto, en la sinagoga había palabras, luces, penumbras, cantos, sonrisas, lágrimas, hasta llegar a la despedida y los dulces.

 

 Lamentablemente, días después, menos shakespeariano, menos literario y menos apasionado por Jonás que yo, Huston Smith no sabía perdonar mis errores religiosos en el examen de Judaísmo. Por suerte para mí, el profesor era una persona de bien y, en lugar de ordenar que me tiraran al Mar Mediterráneo como antes lo habían hecho los tripulantes del buque con el viajero bíblico, me acompañó hasta la escalinata que da sobre Massachusetts Avenue para me que buscara otra universidad más cercana a mis visiones.

 

 

 

1)            Dada la antigüedad del Antiguo Testamento, sus seguidores han encontrado diversas lecturas para las festividades. En el templo de la calle Libertad, en el 2014, Marcos Aguinis utilizó el episodio del becerro de oro para referirse al Día del Perdón, en 1843 Kierkegaard prefirió mencionar el tema en su libro Temor y temblor con el perdón referido al momento en que Abraham está por sacrificar a Isaac, en mi texto tomo el episodio de Jonás y la ballena, ya que tiene un valor adicional formidable. Jonás fue elegido para viajar a la pecaminosa Nínive. Se asusta ante la responsabilidad y se fuga en un buque desde donde lo tiran al mar por la mala suerte que trae. La ballena se lo traga y él se arrepiente honestamente. Por orden divina, la ballena lo devuelve sano y salvo. Finalmente va a Nínive y predica. Sus habitantes se corrigen y son perdonados. Pero Jonás quiere la destrucción y así la pide. Pero Dios va más allá de su profeta y perdona con un perdón que supera a su orden original. De allí su enorme valor religioso y, más importante aún, literario.

 

2) It was good for old Jonah: el popular verso “ fue buena para el viejo Jonás” aparece sólo en algunas versiones de Old Time Religion.

 

3)            Give me an (Old Time Religion): es una canción “gospel” que se interpreta con múltiples variaciones en las iglesias protestantes desde 1873 gracias a the Jubilee Singers.

 

   

 

 

PERFIL/PROFILE
¿Quién es Osvaldo? Who is Osvaldo?
o (Si llegara a leerme demasiado tarde)
or (if you happen to read me a bit late)
¿Quién fue Osvaldo? Who was Osvaldo? (but don't get sad yet)
Osvaldo recibió tres títulos del M.I.T.: uno laboral, en ingeniería química; otro secante, en Filosofía, y otro humectante, de guardavidas de la Cruz Roja Internacional. Valga aclarar que nunca salvó a nadie.
Osvaldo obtained three degrees at M.I.T.: a major one in Chemical Engineering, a minor one in Philosophy, and a medium one in Lifesaving. Of course, he never saved anybody’s life.
Osvaldo practicó el humor antes del despido en sus variadas actividades:
Osvaldo practiced humour before he was fired from the numerous jobs and activities that he engaged in and we list below:
- como profesor de Humor en la Literatura en el MUSEO MALBA,
- Professor of Literary Humour at the MUSEO MALBA (Argentina’s MOMA),
- como Director de ingreso del I.T.B.A. entre los años 2000 y 2003 y profesor de Dirección de Proyectos durante 8 años en la misma institución,
- Dean of Admissions from 2000 to 2003 at the Buenos Aires Institute of Technology and full professor in Project Management during 8 years at the same institution,
- como Gerente de proyectos de la Organización TECHINT durante 10 años,
- Project Manager during 10 years at Techint, the largest engineering, procurement, and construction company in Argentina,
- como director de producción de la MINA ÁNGELA, yacimiento de oro, plata, cobre, plomo y zinc en la Patagonia, donde ni siquiera supo hacerse rico,
- Production Manager at MINA ÁNGELA, a gold, silver, copper, lead, and zinc mine where he didn’t become rich at all,
- como ingeniero en procesos de nylon de DUCILO (Du Pont Arg),
- Process engineer at DUCILO’s (DU PONT fibers) nylon factory in Berazategui, State of Buenos Aires, where he studied women’s stockings and underwear rather than women themselves,
- como profesor de Teoría del conocimiento y Metodología de la investigación en la U.T.N. Gral Pacheco, que durante su gestión se llamaron Teoría de la Ignorancia,
- Professor in Theory of Knowledge (Episthemology) at the UTN (National Technical University) graduate school, a course familiarly identified as Theory of Ignorance during his times,
- como escritor de fracasados libros y aburridos artículos, que actualmente están ubicados en las mesas de liquidación del Parque Rivadavia,
- writer of various unreadable books and many most boring articles,
- como columnista radial en FM CULTURA y RADIO DE LA CIUDAD, donde gracias si, por distracción, lo escuchaba algún colega de la mesa,
- radio commentator for FM CULTURA and AM RADIO DE LA CIUDAD,
- como coordinador de talleres literarios de niños, adolescentes y grandes,
- coordinator of literary worshops for children, teenagers and adults,
- como jugador de vóleibol de primera división de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde aprendió a vivir a los pelotazos.
- first division volleyball player for Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, one of the four top teams in the local league.

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