BRINDANDO CON ENERGÍA

Brindis

por Osvaldo Peusner

17 de febrero 2014

 

No puedo recordar la fecha justa del episodio, cosa rara en mí ya que, por mi trabajo, puedo llegar a olvidarme acciones, móviles y sentimientos aunque difícilmente nombres, caras y fechas, pero sí puedo decirles que comenzó a pocos minutos del final de algún año anterior a 1989, fecha que registro porque todavía no se veían los “ladrillos” celulares en Buenos Aires, mientras yo escuchaba la cuenta regresiva sin dejar de cargar botellas y copas en las bandejas a mi mejor ritmo para entregárselas a uno, a otro, a otro y a otro mozo, y sin tener en cuenta la marca, la antigüedad, el modelo, el tipo, el corcho o la raza de las botellas, nada más que la efervescencia, el color y la posibilidad de brindar o de chocar con champán, en un ejercicio de ballet gastronómico que sólo se alteró al aparecer  un extraño del otro lado del mostrador:

– Una mesa para uno – me dijo el recién llegado.

Afortunadamente intervino Pepe, el encargado, para contestarle:

– Lo siento, señor, ni los dueños tienen lugar. El local está reservado para el Año Nuevo desde hace varios meses.

Una buena respuesta, pensarán algunos lectores, pero no lo suficiente para alejar al intruso, que ahora ensayaba una sonrisa:

– Yo soy mucho más que un dueño. Soy un cliente que no tiene donde brindar.

Podrán imaginarse que, en ese momento y en este atestado local de la Recoleta, Pepe no  podía permitirse ni la angustia ni los grandes intercambios… menos aún por o con un desconocido, respectivamente.

– Lo siento mucho, señor. Lo esperamos el año próximo.

Otra buena jugada de Pepe, se me ocurrió.

Seguí abasteciendo a los mozos pero tanto el diálogo, que proseguía, así como el despliegue de tarjetas personales del desconocido, ya dificultaban mi trabajo sobre el lateral derecho del mostrador. Escuché que el hombre insistía:

– Sírvame una copa en la barra.

– No puedo, señor – argumentó Pepe -. No es una barra sino un mostrador. ¡Fíjese que no tiene banquetas!

– A mí no me preocupa estar de pie. Lo hice durante muchos años en España.

Por vez primera, ante la mención de su querida península, Pepe pareció perder la paciencia. Resopló y dijo:

– Por favor, señor, así sea usted el rey Juan Carlos o el mismísimo Papa, ¡váyase!

De allí en más se inició un molesto concierto de percusión entre mis dos vecinos en el que uno descargaba toda la fuerza de su puño contra la mesada, le seguía el otro, continuaba el primero, retomaba el segundo, en una versión rústica del saludo respetuoso y ritual entre japoneses, un ejercicio que hacía vibrar y peligrar mis copas de cristal y que llegó al clímax cuando los puños de los dos músicos lograron superar la altura de la cabeza rival para poder acumular toda la energía potencial posible y luego descargarla sobre la superficie metálica del mostrador en forma sincronizada, interminable, casi eterna.

Pero, como verán, en nuestros tiempos hasta la eternidad puede volverse efímera.

No se habían cumplido aún dos minutos de diálogo sonoro cuando ambos interlocutores, que ya evaluaban la posibilidad de apuntar los golpes más humanitariamente, fueron alcanzados, puño en alto, por las sirenas que anunciaban el pase anual. Fue un instante en el que, simultáneamente, ambos parecieron sorprenderse, descubrirse y, fundamentalmente, cuestionarse qué hacían en ese lugar y en esa actitud.

El más avergonzado de los dos, el solitario, desarmó su puño agresivo para convertirlo en una palma que se posó cortésmente en el hombro izquierdo de Pepe mientras Pepe no era menos afectuoso que su contendiente en el gesto.

– ¡Feliz Año Nuevo! – gritó uno de ellos.

– ¡Salud y Felicidad! – retrucó el segundo.

Se bebieron de un saque las dos copas de champán que les ofrecí. Dos amplias sonrisas y un efusivo apretón de manos a continuación, seguidos por unas breves palabras:

– Muchas gracias, Pepe – se despedía el intruso lagrimeando -. Fue el mejor fin de año de mi vida.

– No te vayas sin probar nuestro postre – lo atajaba el encargado, convertido ahora en anfitrión.

Les serví una fuente con pan dulce, volví a llenarles las copas y tomé una tercera para  apuntarla, solitaria, hacia un horizonte oculto tras de una atmósfera de efervescentes manifestaciones de felicidad.

 

 

A Fernando y a Mariano Naredo, que saben alegrar las almas y los corazones desde el mostrador

PERFIL/PROFILE
¿Quién es Osvaldo? Who is Osvaldo?
o (Si llegara a leerme demasiado tarde)
or (if you happen to read me a bit late)
¿Quién fue Osvaldo? Who was Osvaldo? (but don't get sad yet)
Osvaldo recibió tres títulos del M.I.T.: uno laboral, en ingeniería química; otro secante, en Filosofía, y otro humectante, de guardavidas de la Cruz Roja Internacional. Valga aclarar que nunca salvó a nadie.
Osvaldo obtained three degrees at M.I.T.: a major one in Chemical Engineering, a minor one in Philosophy, and a medium one in Lifesaving. Of course, he never saved anybody’s life.
Osvaldo practicó el humor antes del despido en sus variadas actividades:
Osvaldo practiced humour before he was fired from the numerous jobs and activities that he engaged in and we list below:
- como profesor de Humor en la Literatura en el MUSEO MALBA,
- Professor of Literary Humour at the MUSEO MALBA (Argentina’s MOMA),
- como Director de ingreso del I.T.B.A. entre los años 2000 y 2003 y profesor de Dirección de Proyectos durante 8 años en la misma institución,
- Dean of Admissions from 2000 to 2003 at the Buenos Aires Institute of Technology and full professor in Project Management during 8 years at the same institution,
- como Gerente de proyectos de la Organización TECHINT durante 10 años,
- Project Manager during 10 years at Techint, the largest engineering, procurement, and construction company in Argentina,
- como director de producción de la MINA ÁNGELA, yacimiento de oro, plata, cobre, plomo y zinc en la Patagonia, donde ni siquiera supo hacerse rico,
- Production Manager at MINA ÁNGELA, a gold, silver, copper, lead, and zinc mine where he didn’t become rich at all,
- como ingeniero en procesos de nylon de DUCILO (Du Pont Arg),
- Process engineer at DUCILO’s (DU PONT fibers) nylon factory in Berazategui, State of Buenos Aires, where he studied women’s stockings and underwear rather than women themselves,
- como profesor de Teoría del conocimiento y Metodología de la investigación en la U.T.N. Gral Pacheco, que durante su gestión se llamaron Teoría de la Ignorancia,
- Professor in Theory of Knowledge (Episthemology) at the UTN (National Technical University) graduate school, a course familiarly identified as Theory of Ignorance during his times,
- como escritor de fracasados libros y aburridos artículos, que actualmente están ubicados en las mesas de liquidación del Parque Rivadavia,
- writer of various unreadable books and many most boring articles,
- como columnista radial en FM CULTURA y RADIO DE LA CIUDAD, donde gracias si, por distracción, lo escuchaba algún colega de la mesa,
- radio commentator for FM CULTURA and AM RADIO DE LA CIUDAD,
- como coordinador de talleres literarios de niños, adolescentes y grandes,
- coordinator of literary worshops for children, teenagers and adults,
- como jugador de vóleibol de primera división de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde aprendió a vivir a los pelotazos.
- first division volleyball player for Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, one of the four top teams in the local league.

2 respuestas a “BRINDANDO CON ENERGÍA”

  1. AdrianaM

    Buenos días Osvaldo,

    Te escribo desde Londres, de la revista Ventana Latina, una plataforma cultural para latinoamericanos en la diáspora http://www.ventanalatina.co.uk

    Para nuestra edición de abril preparamos un especial dedicado al humor y Latinoamérica y después de navegar un poco por la web encontré tu sitio. Me preguntaba si te interesaría contribuir con algún texto sobre el tema, el enfoque es libre y las colaboraciones son voluntarias. Hemos tenido la suerte de contar en el pasado con contribuciones de autores de toda Latinoamérica, como Santiago Roncangliolo, Santiago Gamboa, Matías Néspolo, Edmundo Paz Soldán, entre otros varios.

    Nuestra fecha de entrega de textos es hasta el 10 de marzo, pero siempre podemos extenderla un poco más si es necesario. Ojalá te interesa contribuir.

    Saludos,

    Adriana Maldonado
    adrianamaldonado@ventanalatina.co.uk

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