ESCOLTA

… DE LA PATRIA MÍA

por Osvaldo Peusner

9/01/2013

     Al enterarse de que sería escolta de la bandera en el acto del 25 de Mayo de la escuela especial, las tardes de mi hija de nueve años de edad se convirtieron en largas audiciones de música patria y ejercicios de marcha dentro de los reducidos confines de nuestra vivienda. Después del colegio, durante cada uno de los días de las dos semanas siguientes al anuncio, Mariel salía de su cuarto, convertido ahora en “histórico convento”, llevando un escobillón como “bandera del sol nacida” y acompañando a los granaderos de San Martín a “luchar en San Lorenzo” “exclamando a su paso ¡Libertad!”, mientras los “libres del mundo” le deseaban: “¡salud!”

Vestida con su mejor guardapolvos blanco, el paso redoblado de la nena se hacía oír por los pasillos de casa al ritmo de “Mi bandera”, “San Lorenzo” y “Las Malvinas”, se apaciguaba con “Aurora” y “Saludo a la Bandera”, se detenía para que ella pudiera beber y, a veces, para que fuera al baño. Pero no quedaba mucho descanso entre ceremonias. La música se repetía aún después de la cena, gracias a que, en esta ocasión y por única vez, los vecinos fueron comprensivos y aceptaron la temática, el volumen y los saltos de alegría de Mariel entre misiones.

A las dos semanas el patio del colegio estaba decorado siguiendo el modelo, la costumbre y la tradición de la escuela pública argentina para los actos festivos. Al 25 de Mayo le correspondían las banderas, las escarapelas, las cintas de colores, el Cabildo y las imágenes de los próceres de la Primera Junta. En el caso particular de los actos en la escuela para discapacitados mentales, las consignas pegadas en las paredes eran las mismas de la escuela común aunque escritas con letras más grandes y con dibujos de pastelitos más sabrosos. how to get free backlinks . En el piso, las sillas para la multitud de alumnos, parientes e invitados ocupaban casi toda la superficie de baldosas alternadas en granito blanco y en negro, dejando un solo pasillo libre para vincular a la tarima con el cuarto de la dirección, un recinto amplio y antiguo en el que Mariel y su compañera Ana ya escoltaban a Santiago, mientras aguardaban la orden de inicio de la ceremonia. En el cielo sólo se veía un arreglo natural en azul y blanco.

Valga aclarar, durante este tenso interludio, que a diferencia de los alumnos de la escuela pública común, generalmente vecinos barriales, la escuela para discapacitados mentales recibe su población desde ámbitos muy diversos, frecuentemente distantes y dependientes de la distribución cruel de las enfermedades más que de la demografía. Sin eufemismos, la mayor parte de los presentes había viajado demasiado tiempo, pero se aglomeraba en el patio con paciencia y con sano entusiasmo.

De pronto, la voz estridente de la conductora del acto sonó para anunciar la entrada de la bandera de ceremonia.

La indicación tuvo un efecto diferente sobre cada integrante del trío de honor: Santiago elevaba su frente, meditaba las instrucciones, tomaba el asta de madera de dos metros, lo levantaba por sobre el nivel de su cintura y ubicaba su extremo inferior dentro de la cuja sostenida por un tahalí con los colores patrios a la manera de una banda presidencial; mientras tanto, Anita trataba de respirar hondo para dominar sus nervios, para ganar energía y para lucir su mejor postura en el desfile ritual; por fin, Mariel pegaba tres saltos en el aire, haciendo tijera con sus piernas, y salía corriendo hacia el estrado acompañada por el canto de un coro que comenzaba con  “acá está la bandera idolatrada” al ritmo de un metrónomo demasiado lento para la nueva realidad. Al ver a su colega, compañera y amiga avanzando sola hacia el podio, Anita atinó a defender su lugar persiguiéndola a todo tren, aunque sin poder acortar los ya numerosos metros que Mariel le había sacado de ventaja. A su vez, comprendiendo que la bandera no sería esplendorosa si él llegaba en el tercer lugar, el portaestandarte giró noventa grados el asta del pabellón nacional para que, al pasar de la posición vertical a la horizontal de una lanza, la menor fricción en el espacio le ayudara a vencer en la patriótica competencia, y corrió  a fondo para mantener su lugar  en la carrera.

Segundos después el desfile ceremonial más corto de la historia había terminado con Mariel, Anita y Santiago en el primero, segundo y tercer puestos, respectivamente, y con la directora, la vice y la secretaria del colegio tratando de ayudarlos a encausar sus muy  fuertes y variadas emociones. Por fortuna, los abanderados habían quedado muy agitados y muy felices por haber estado a la altura de de sus deberes patrios. Instantes más tarde continuaba el acto con la audiencia entonando el Himno Nacional Argentino. Pero se trataba de un himno diferente pues, cantado por la totalidad de los chicos del colegio a voz en cuello y sin temor al diapasón, más que el tema nacional parecía un mensaje con las palabras de Vicente López y Planes enviado directamente a un cielo amigo deseoso de escucharlo. Y el resto del público, entre los que me contaba yo, los seguía exhibiendo las deficiencias personales de siempre: mucha timidez y mayor solemnidad.

El acto prosiguió con los infaltables discursos de las autoridades y las muestras del talento teatral y danzante del alumnado. Una hora después, al cabo de varias ovaciones generalizadas, Mariel y el resto de los alumnos se despedía ruidosa  y desordenadamente en medio de los besos, los saludos y las felicitaciones de todos. Aún así, durante un bache en el fragor comunicativo del gentío, se distinguió una voz en castellano limítrofe diciendo:

–   Parece que en la Argentina tenés que ser discapacitado para sentir amor a la patria.

Y quizás tuviera razón.

A nuestra querida fragata Libertad

 

PERFIL/PROFILE
¿Quién es Osvaldo? Who is Osvaldo?
o (Si llegara a leerme demasiado tarde)
or (if you happen to read me a bit late)
¿Quién fue Osvaldo? Who was Osvaldo? (but don't get sad yet)
Osvaldo recibió tres títulos del M.I.T.: uno laboral, en ingeniería química; otro secante, en Filosofía, y otro humectante, de guardavidas de la Cruz Roja Internacional. Valga aclarar que nunca salvó a nadie.
Osvaldo obtained three degrees at M.I.T.: a major one in Chemical Engineering, a minor one in Philosophy, and a medium one in Lifesaving. Of course, he never saved anybody’s life.
Osvaldo practicó el humor antes del despido en sus variadas actividades:
Osvaldo practiced humour before he was fired from the numerous jobs and activities that he engaged in and we list below:
- como profesor de Humor en la Literatura en el MUSEO MALBA,
- Professor of Literary Humour at the MUSEO MALBA (Argentina’s MOMA),
- como Director de ingreso del I.T.B.A. entre los años 2000 y 2003 y profesor de Dirección de Proyectos durante 8 años en la misma institución,
- Dean of Admissions from 2000 to 2003 at the Buenos Aires Institute of Technology and full professor in Project Management during 8 years at the same institution,
- como Gerente de proyectos de la Organización TECHINT durante 10 años,
- Project Manager during 10 years at Techint, the largest engineering, procurement, and construction company in Argentina,
- como director de producción de la MINA ÁNGELA, yacimiento de oro, plata, cobre, plomo y zinc en la Patagonia, donde ni siquiera supo hacerse rico,
- Production Manager at MINA ÁNGELA, a gold, silver, copper, lead, and zinc mine where he didn’t become rich at all,
- como ingeniero en procesos de nylon de DUCILO (Du Pont Arg),
- Process engineer at DUCILO’s (DU PONT fibers) nylon factory in Berazategui, State of Buenos Aires, where he studied women’s stockings and underwear rather than women themselves,
- como profesor de Teoría del conocimiento y Metodología de la investigación en la U.T.N. Gral Pacheco, que durante su gestión se llamaron Teoría de la Ignorancia,
- Professor in Theory of Knowledge (Episthemology) at the UTN (National Technical University) graduate school, a course familiarly identified as Theory of Ignorance during his times,
- como escritor de fracasados libros y aburridos artículos, que actualmente están ubicados en las mesas de liquidación del Parque Rivadavia,
- writer of various unreadable books and many most boring articles,
- como columnista radial en FM CULTURA y RADIO DE LA CIUDAD, donde gracias si, por distracción, lo escuchaba algún colega de la mesa,
- radio commentator for FM CULTURA and AM RADIO DE LA CIUDAD,
- como coordinador de talleres literarios de niños, adolescentes y grandes,
- coordinator of literary worshops for children, teenagers and adults,
- como jugador de vóleibol de primera división de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde aprendió a vivir a los pelotazos.
- first division volleyball player for Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, one of the four top teams in the local league.

2 respuestas a “ESCOLTA”

  1. Larry Galpin

    Osvaldo,

    Sí me mandas tu e-mail, te puedo actualizar de mí vida y de otros compañeros del ACS.

    Larry Galpin
    lbgalpin@comcast.net

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